martes, 13 de diciembre de 2016

COMPARAR...


Comparar es otra de tantas facetas que usa el ego para seguir reforzando y retroalimentando en nuestra mente el miedo, la separación, la dependencia y el sufrimiento que acarrea seguir creyendo en esta locura. Se podría resumir diciendo que es la matriz principal o base del ego…

Siempre en cuando aparece una pincelada de comparación ésta tendría que ser revisada o puesta en evidencia y así poder tomar conciencia.

COM/PARAR

COM = como / PARAR = parar

¿Cómo parar?, obvia respuesta, ¿No?, PARANDOOOO….

Puede que igual sería más auténtico preguntarnos: ¿dónde y cuándo?, ¡¿no creéis?!

¡¡¿¿AQUÍ Y AHORA??!!

Nadie puede hacer esto por nosotros, pues cada uno tiene la elección y decisión en sus manos de mirar esta farsa. La comparación no es más que la proyección más común de la idea de separación.

Ahora parece ser que tenemos la oportunidad en los morros de darnos cuenta de que hay algo que deseamos, anhelamos o repudiamos “ahí afuera”, o en definitiva que creemos que hay algo a parte de uno mismo en este mundo.

Hemos creído y seguimos reforzando la idea de que Dios o la Vida se ha partido en pedacitos, se ha hecho añicos y ahora puede que dispongamos de la oportunidad de dejar de seguir escondiendo la duda a seguir apartando esos pedacitos desesperadamente o por el contrario de seguir intentando pegarlos con super glue.

La comparación utilizada para seguir reforzando la idea de diferencia y de separación es un engaño. Y en este siempre hay alguien o algo “ahí” que tiene más valor y por consiguiente otra parte “aquí” que tiene menos, o a la inversa... O incluso puede que veamos la repulsión hacia algo de lo que siempre nos queramos desprender…

¡Da igual de la forma que venga!, si seguimos creyendo en esta idea, con sus dos polos, estamos declarándonos por el sufrimiento. ¿¡Menuda trampa verdad!?.

Hay otra manera de utilizar cada destello que aparece de comparación y esta consiste en entrar en un Sentir que está basado en la ausencia de distinciones. O al menos si hay alguna distinción sería entre lo que es cierto o lo que es falso. En un fin esto es lo único que nos conduce a nuestro tan anhelado estado mental llamado Cielo. 

¿Y qué es lo que nos da pistas sobre si se está haciendo bien esta distinción?, pues en definitiva si nos sentimos en paz con nuestra propia Paz…

¡En un fin cada destello de comparación no es ni más ni menos que la oportunidad de encontrarnos con nuestra Naturaleza incomparable!.

Fernando Rico



No hay comentarios:

Publicar un comentario