martes, 15 de noviembre de 2016

EL USO DE LA AUTÉNTICA RAZÓN



La verdadera Razón en mayúsculas es aquella que no encuentra razón o motivo alguno que no te permita experimentar paz y felicidad ahora con lo que creas que esté sucediendo. Todo lo demás es “razonamiento humano”, es decir razón – a – miento. Y si, es cierto que puede que estemos muy habituados en experimentar este último, ¿verdad?. 

La buena nueva, antigua nueva o acertadamente la eterna nueva, es que entre lo que nombramos como “tu razón” y “la mía” siempre se encuentra una Razón: ¡la de SER!. Y esta Razón no te exige nada, simplemente te invita constantemente, si uno quiere, a poner la atención en la opción de dejarse en Paz y con la Paz. 

Entre este supuesto “tú” y este supuesto “yo”, puede que en ocasiones seas “tú” el que haga uso de Esta (Razón de Ser)…, puede que en otras sea “yo”…, puede que a veces lo hagamos los dos a una…, y puede también que en otras ocasiones no lo hagamos ninguno de los dos…, es decir ni “tu” ni “yo”. Todo es válido y correcto en su totalidad.

Pero sí que es cierto que en cuando uno pone su enfoque (atención) en la Razón de Ser y suelta todas las demás razones o motivos personales se pone de manifiesto la cordura de la auténtica Razón, y Aquí es imposible que la gratitud no disuelva la idea de conflicto y que este no quede olvidado en un segundo plano perdiéndose de nuestra vista como tal…

¿Os suena la típica y acertada pregunta de…?, ¿qué prefieres tener la razón o ser feliz?...

Optar por seguir dando coba a la razón humana, o razón-a-miento, te inclina hacia el comportamiento y el intento frustrado de intentar cambiarlo, corregirlo o rectificarlo, ya sea en un mismo como en el de los demás, y esto inevitablemente te traslada a la experiencia de dependencia con el sufrimiento. 

Optar por la Razón de Ser te invita a palpar de primera mano el resultado de haber decidido por la auténtica amabilidad, en donde vives el reflejo sentido y vívido de: “Soy digno/a de ser amado” con lo que aparente suceder o pasar, sea lo que sea...

Entre medio de este optar por…, también existe la trampa o posibilidad de decir “si tienes razón” sin creerlo y sentirlo de verdad, incluso la versión más “escondida” de callar y no decir nada pero internamente seguir apoyando la contradicción. En estos dos casos nos engañamos a nosotros mismos ya que seguimos notando la pesadez de seguir retroalimentando la idea de conflicto, con sus dos partes: el ataque y la defensa, o la defensa y el ataque. Da igual el orden y el nombre o adjetivo de como quieras calificarlo, pues tanto defender el ataque como la propia defensa siguen siendo un ataque que siempre desemboca en falta de paz.

¿Qué es lo que deseas elegir?, ¿la paz o el conflicto?, lo que desees de corazón es lo que siempre experimentas en tu realidad del momento con lo que sea que se te presente.

¿Te das cuenta del Poder que tienes en tu poder?...

¡Llega un instante en donde la conciencia de Ser se hace inevitable en nuestra vida y esta se convierte en un cántico a la gratitud!.




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