¿Quién que no comparta esta experiencia en este mundo puede decir que no se ha encontrado con la experiencia del dolor?, todos en cierta manera hemos y nos sentimos tocados en ciertos instantes por esta experiencia, ¿verdad?...
Pero muchos nos habremos dado cuenta de que cuando llega el dolor de la manera y forma que sea existe una opción diferente a la que estábamos acostumbrados.
¿En qué consiste esta opción?, pues nada más ni nada menos que vivir este dolor, dejando caer una y otra vez la opción de intentar evitarlo, rechazarlo, opinarlo, interpretarlo e incluso en muchas ocasiones de trasladarlo a lo que nosotros tenemos entendido como un ahí afuera, hacia las personas más cercanas y amadas o incluso el declararlo como el efecto de algo que está fuera de nuestro campo de resolución…
¿Qué podemos descubrir en cuando hacemos o nos atrevemos con esto?...
Suena crudo pero aquí se encuentra el punto de inflexión, aquí en este pequeño gesto interno de honestidad y de asumir nos encontramos con un Deseo oculto, escondido, que hasta puede que en cierto instante nos resulte inusual, pero que en cuando nos decidimos de corazón a hacerlo presente nos encontramos de retorno con nuestro verdadero Poder.
Puede que a veces en cierta manera vivamos esto con una intensidad que se nos hace inexplicable o puede también que lo vivamos con un sentir de paz consumado y extenso. ¡¿Qué importa la manera en la que lo vivimos si en realidad lo vivimos?!...
¡A mí me gusta decir que en cuando accedemos a esto nos volcamos en una mirada estelar!.
¿Y qué hacen las estrellas en el firmamento?, ¿brillar?...
A este cambio de perspectiva es a lo que en el sentido más primordial, antiguo y esencial se refiere la Navidad. Es este retorno a esta mirada estelar en la que el brillo deja insólito el pensamiento de oscuridad. Es aquí en es este Instante en dónde se deja de temer a la soledad pues en cierta manera sientes y sabes que todo lo que ves y percibes forma parte de una construcción y obra que te es muy familiar, tanto que no encuentras más sentido a seguir queriendo separarte de esta.
Fíjate que el dolor al igual que la soledad engloba en su composición gramática dos opciones:
DOL (duelo) - OR (oro-brillo)
SOL (sol-brillo) – EDAD (edad-tiempo)
SOL (sol-brillo) – EDAD (edad-tiempo)
Siempre existe la opción disponible a tu voluntad de vivir el dolor desde la perspectiva del duelo, la separación e interpretación o desde el brillo mismo. Al igual que la soledad que se puede vivir desde la perspectiva de la edad, el tiempo e interpretación o desde el sol mismo o el brillo.
¿Qué es lo que elijes?...
No te remitas tan sólo a estas fechas para hacer uso de esto, pues el sentido auténtico de la Navidad reside en el Corazón mismo de todo instante y toda situación, no depende del tiempo sino de tu voluntad o deseo de hacerlo Presente en Ti ahora.
Fernando Rico Soler 25/12/2016

No hay comentarios:
Publicar un comentario