jueves, 18 de enero de 2018

LA VOLUNTAD DE DIOS PARA MI ES PERFECTA FELICIDAD



Me viene una metáfora muy significativa y aclaradora en todos los sentidos, y es la de la corriente de los ríos. ¿No es la corriente de los ríos la que conduce a todos ellos a unirse inevitablemente con el mar?... 

Imaginémonos en nuestro caso que al igual que hay una corriente en los ríos que hace que estos inevitablemente terminen en el mar o en el océano, existiera una Inteligencia en el suceder de cada día que nos condujera inevitablemente a recordar la bastedad e infinidad de nuestro Ser o de nuestro Amor. ¿Podría entenderse de esta manera que la Corriente de los ríos podría asimilarse a la Voluntad de Dios?.

¿Pero que es lo que hace que creamos y sintamos una voluntad opuesta y que la suframos?, lo más seguro que ya habremos intuido o testado más de una vez que el miedo o lo personal, sin ser conscientes de ello, sería algo así como una contra voluntad, es decir como si nos pusiéramos en un río a nadar a contra corriente o ir hacia arriba en cuando la corriente de este nos empuja hacia abajo, hacia el mar, hacia el océano... 

¿Y que pasa en cuando hacemos esto?, pues que puede, y lo más seguro, que en un fin terminemos cansados y exhaustos, ¡¿verdad?!...

Pues esto es lo que sucede cada vez que no cuestionamos lo personal..., cada vez que nos dejamos ensimismar con las emociones..., cada vez en que nos dejamos caer en la desidia..., cada vez que nos creemos el drama..., cada vez que seguimos despistados y no tomamos consciencia de nuestro centro..., cada vez que no optamos por un sentir verdadero auténtico y libre de miedo, de interpretación o dicho e otra manera, cada vez que optamos o seguimos reforzando la queja, la crítica, la oposición, la lucha, la competencia, la comparación, la exigencia... En definitiva cada vez que nos pensamos, decimos, deseamos, queremos o identificamos con el miedo o la culpa, sin tomar conciencia de ello,  terminamos buscando algo diferente de lo que está sucediendo en este mismo y preciso instante.

Esto aunque en un principio no sea reconocido, o visto con claridad, siempre acarrea más de miedo y de sus derivaciones, como podrían ser el esfuerzo, la sensación de control, el sacrificio, la desilusión, la frustración y la impotencia... 

Puede incluso que en cuando seamos conscientes y dejemos de ir a contracorriente o de luchar con ella, nos sintamos raros, extraños, descolocados..., como puede que nos pasara en cuando soltáramos el ir a contra corriente en el río...

Y después de mirar todo esto y de saber que hay una corriente que de por natural va hacia abajo mi pregunta es: 

¿Por qué no nos dejamos libres a esta corriente?, ¿no será que el objetivo que tenemos en mente de donde desemboca, o hacia donde se dirige esta corriente está sin confrontar, sin comprobar, sin revisar?... 

Y si esto es así, ¿quien o que estaría detrás de este despiste o distracción?, ¿sería la mirada o perspectiva del miedo?, ¿quién sino se resistiría a dejarse llevar dulce y apaciblemente por este curso, corriente o voluntad?...

¡Puede que ahora estamos aprendiendo a darnos cuenta de estos puntos!, antes puede se nos hubieran pasado por alto..., por malla..., este era el mismo propósito del miedo o del ego junto con nuestro consentimiento, que no fuéramos conscientes de ello...

¡Pero en el ahora siempre tenemos la elección a nuestra completa disposición de ELEGIR DE NUEVO!

En un fin, o en un sentido más profundo, hasta lo que parecía ser una contra voluntad se convierte en la invitación voluntaria y consciente a la auténtica Voluntad, es decir consciente.

Sintiendo esto ahora podemos dejarnos ser en esta Corriente o Voluntad. Ahora podemos confiar totalmente sabiendo hacia donde conduce o hacia donde se dirige. Ahora podemos descansar sabiéndonos y sintiéndonos en el destino.

¿Que destino tendríamos que alcanzar si sintiéramos que ya estamos presentes en nuestro destino?...

¡Voluntad y Felicidad siempre van de la mano de Dios y en efecto de la tuya!.

Puede incluso que hasta las contra voluntades y torbellinos que experimentamos sean en su trasfondo una bella Invitación a unirnos, o más bien llamado a sentir o a recordar la Voluntad o Corriente que subyace innata debajo de toda corriente...

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