Me viene una metáfora muy significativa y aclaradora en todos los sentidos, y es la de la corriente de los ríos. ¿No es la corriente de los ríos la que conduce a todos ellos a unirse inevitablemente con el mar?...
Imaginémonos en nuestro caso que al igual que hay una corriente en los ríos que hace que estos inevitablemente terminen en el mar o en el océano, existiera una Inteligencia en el suceder de cada día que nos condujera inevitablemente a recordar la bastedad e infinidad de nuestro Ser o de nuestro Amor. ¿Podría entenderse de esta manera que la Corriente de los ríos podría asimilarse a la Voluntad de Dios?.
¿Pero que es lo que hace que creamos y sintamos una voluntad opuesta y que la suframos?, lo más seguro que ya habremos intuido o testado más de una vez que el miedo o lo personal, sin ser conscientes de ello, sería algo así como una contra voluntad, es decir como si nos pusiéramos en un río a nadar a contra corriente o ir hacia arriba en cuando la corriente de este nos empuja hacia abajo, hacia el mar, hacia el océano...
¿Y que pasa en cuando hacemos esto?, pues que puede, y lo más seguro, que en un fin terminemos cansados y exhaustos, ¡¿verdad?!...
¿Y que pasa en cuando hacemos esto?, pues que puede, y lo más seguro, que en un fin terminemos cansados y exhaustos, ¡¿verdad?!...
Esto aunque en un principio no sea reconocido, o visto con claridad, siempre acarrea más de miedo y de sus derivaciones, como podrían ser el esfuerzo, la sensación de control, el sacrificio, la desilusión, la frustración y la impotencia...
Puede incluso que en cuando seamos conscientes y dejemos de ir a contracorriente o de luchar con ella, nos sintamos raros, extraños, descolocados..., como puede que nos pasara en cuando soltáramos el ir a contra corriente en el río...
Y después de mirar todo esto y de saber que hay una corriente que de por natural va hacia abajo mi pregunta es:
¿Por qué no nos dejamos libres a esta corriente?, ¿no será que el objetivo que tenemos en mente de donde desemboca, o hacia donde se dirige esta corriente está sin confrontar, sin comprobar, sin revisar?...
Y si esto es así, ¿quien o que estaría detrás de este despiste o distracción?, ¿sería la mirada o perspectiva del miedo?, ¿quién sino se resistiría a dejarse llevar dulce y apaciblemente por este curso, corriente o voluntad?...
¡Puede que ahora estamos aprendiendo a darnos cuenta de estos puntos!, antes puede se nos hubieran pasado por alto..., por malla..., este era el mismo propósito del miedo o del ego junto con nuestro consentimiento, que no fuéramos conscientes de ello...
¡Pero en el ahora siempre tenemos la elección a nuestra completa disposición de ELEGIR DE NUEVO!.
En un fin, o en un sentido más profundo, hasta lo que parecía ser una contra voluntad se convierte en la invitación voluntaria y consciente a la auténtica Voluntad, es decir consciente.
Sintiendo esto ahora podemos dejarnos ser en esta Corriente o Voluntad. Ahora podemos confiar totalmente sabiendo hacia donde conduce o hacia donde se dirige. Ahora podemos descansar sabiéndonos y sintiéndonos en el destino.
En un fin, o en un sentido más profundo, hasta lo que parecía ser una contra voluntad se convierte en la invitación voluntaria y consciente a la auténtica Voluntad, es decir consciente.
Sintiendo esto ahora podemos dejarnos ser en esta Corriente o Voluntad. Ahora podemos confiar totalmente sabiendo hacia donde conduce o hacia donde se dirige. Ahora podemos descansar sabiéndonos y sintiéndonos en el destino.
¿Que destino tendríamos que alcanzar si sintiéramos que ya estamos presentes en nuestro destino?...
Puede incluso que hasta las contra voluntades y torbellinos que experimentamos sean en su trasfondo una bella Invitación a unirnos, o más bien llamado a sentir o a recordar la Voluntad o Corriente que subyace innata debajo de toda corriente...

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