viernes, 18 de marzo de 2016

LA EDUCACIÓN



No podemos educar con, y para, la Paz hasta que no sepamos bien que significa educación en nuestra mente y en nuestro corazón.

En cuando pensamos en educación la mente pasa directamente a patrones antiguos de pensamiento, a ideas y conceptos de lo que entendemos como educación. Cosa que siempre está basado en nuestra propia educación o en lo que desearíamos que fuera una futura educación, en base a los posibles fallos experimentados por cada uno de nosotros en nuestra infancia y en nuestro entorno. De ahí que la idea de educación que surja de nuestra mente sea la proyección del peso de nuestras “certezas”, creencias, puntos de vista, ideologías…

¿La educación es algo con lo que tan sólo nos topamos en nuestra infancia?, ¿es algo que sucede tan sólo en las aulas de los colegios?, ¿es algo que sucede tan sólo en nuestras casas?, ¿solamente está limitada y relacionada con lo social y con las historias del tiempo?, ¿tiene que ver tan sólo con lo que nos contamos a nosotros mismos que debería de ser?, ¿o es algo a lo que estamos siempre expuestos, dispuestos y abiertos a experimentar en este y en cada instante de nuestra vida?.

EDUCACIÓN en su etimología significa guiar, conducir, acompañar…

La cuestión después de esto sería preguntarse: ¿por qué nos hemos dejado guiar, acompañar, conducir hasta ahora en este mundo?, ¿por el miedo?, o ¿por el amor?...

Desde aquí podremos hacer un receso en nuestras vidas y mirar lo confusos que hemos estado con este tema. ¡En mi caso así era!. Mi mente, bajo mi beneplácito, aprovechaba cualquier ocasión para despotricar verbalmente o mentalmente (y a escondidas) hacia alguien que había pasado o entrado en mi vida y que bajo mi interpretación personal hizo, o no hizo, algo de la manera específica en que yo esperaba… ¿os suena esto?.

Puede que cada uno tenga su concepto o idea de educación, incluso puede que nosotros la tengamos de nuestros padres, de los maestros, de nuestros familiares, amigos, de la sociedad, del mundo… ¿Pero está realmente claro que la educación esté relacionada con el reproche, con la culpa y con el resentimiento?...

La educación basada tan sólo en el tiempo, en la responsabilidad externa, en los maestros, en los políticos, en la moral, en la sociedad, en la economía, en el miedo… ¡está caduca!. Y en cuando nos abrimos a esta idea de Corazón puede que comprobemos que más bien era una proyección de nuestro olvido, una decisión de seguir sustentando nuestro deseo de victimismo, nuestra irresponsabilidad, nuestra creencia de que la verdadera educación tiene que ver con los demás o lo que para nosotros “está de más...”. Puede incluso que en un fin esta sea la oportunidad de darnos cuenta ¡de que nada está de más!, hasta lo que tiempo atrás parecía que apoyaba el sinsentido AHORA puede cobrar sentido para uno, pues puede que apunte y despierte en nuestra mente el camino a la salvación. Incluso puede que se convierta en el Regalo de dejar de retomar la “necesidad” o “deseo” de culpar a todo nuestro entorno, al mundo, incluso a nosotros mismos, del sentir de nuestra idea de educación.

¿Nos podemos imaginar que sería estar libres de todo reproche?, ¿nos podemos imaginar que se sentiría en este espacio espacioso en dónde todo tiene cabida?, ¿nos podemos imaginar afrontar el miedo que pueda venir a nosotros desde una perspectiva no miedosa?, puede que este sea el camino individual a una nueva experiencia de educación…

Una -nueva- educación puede que dependa principalmente de uno mismo, de la toma de contacto con la responsabilidad, con la honestidad, con la franqueza y con el retorno al Conocimiento de lo que Uno Es.

¡Seguro que desde aquí la Vida puede expresarse libremente a través de cada uno de nosotros convirtiéndose en un libro abierto en dónde todos puedan mirarse, aprenderse y reconocerse a Sí Mismos!.


Fernando Rico

No hay comentarios:

Publicar un comentario